Nuestro trabajo trasciende con creces las fronteras geográficas, ya que sabemos que cada rincón del mundo encierra una profunda sabiduría creativa. Desde las comunidades indígenas más remotas hasta los centros urbanos de artes escénicas, desde los teatros comunitarios hasta las instituciones nacionales, sabemos que el conocimiento no es jerárquico, sino circular. Del mismo modo que nuestros mayores pueden enseñar, también aprenden de los jóvenes. Todo depende de nuestra intención.
Procedente del pueblo arrernte de Australia Central, esta profunda sabiduría de los pueblos originarios capta la esencia de nuestra ASSITEJ . Al igual que el narrador y la historia son inseparables, también lo somos nosotros: interconectados a través de los continentes, unidos por nuestro compromiso con el teatro para jóvenes.
Nuestro trabajo trasciende con creces las fronteras geográficas, ya que sabemos que cada rincón del mundo encierra una profunda sabiduría creativa. Desde las comunidades indígenas más remotas hasta los centros urbanos de artes escénicas, desde los teatros comunitarios hasta las instituciones nacionales, sabemos que el conocimiento no es jerárquico, sino circular. Del mismo modo que nuestros mayores pueden enseñar, también aprenden de los jóvenes. Todo depende de nuestra intención.
Nuestro sector —el teatro para público joven— lo entiende perfectamente. No somos solo creadores de espectáculos, sino también defensores, oyentes y personas en constante aprendizaje, comprometidas con dar mayor visibilidad a las voces de los jóvenes y/o de las personas marginadas o ignoradas.
He tenido el privilegio de formar parte de un espacio creativo junto a un colectivo de personas creativas con dificultades de aprendizaje y/o neurodivergentes durante los últimos seis meses. Les une la necesidad de hacer frente al odio agresivo en Internet; les une la necesidad de expresarse de forma creativa. Parte del proceso ha consistido en la narración de historias, en contar sus historias y experiencias reales. Las realidades, a menudo brutales, de momentos en los que los seres humanos se han enfrentado unos contra otros. Pero en un espacio donde se reconoce y se acoge la diferencia, aprendemos unos de otros. Descubrimos el verdadero y profundo poder de la resiliencia, y el increíble poder de cómo la creatividad y la colaboración no solo pueden unir a las personas, sino que, literalmente, pueden salvar vidas.
En estos tiempos de incertidumbre global, división y retos complejos, nuestra labor cobra más urgencia que nunca. Seguiremos trabajando. Podemos llevar a cabo esa labory crearespacios de empatía, comprensión y conexión humana auténtica.
Nuestros teatros, nuestros escenarios, nuestras plataformas creativas no son solo espacios de representación, sino también de resistencia, sanación y esperanza. Para mí, parece que el trabajo está cambiando; es más urgente de lo que había experimentado antes. Reconozco la necesidad de mantener el corazón y la mente abiertos, de escuchar con atención y de estar verdaderamente presente junto a nuestra comunidad global de artistas y público mientras nos movemos por panoramas sociales, políticos y personales cada vez más complejos.
A medida que avanzamos, nuestro camino colectivo va más allá de la práctica artística. Quiero crear espacios en los que pueda florecer el entendimiento, en los que puedan encontrarse diferentes perspectivas y en los que el poder transformador de la interpretación pueda tender puentes sobre divisiones que parecen insalvables.
En palabras del escritor nigeriano Wole Soyinka: «Cuando entiendes la historia, entiendes la lucha», lo que pone de manifiesto el enorme potencial de nuestra misión común.





