Cleiton Echeveste
Miembro de Comisión Directiva de ASSITEJ Brasil
Agosto de 2026
Entre el 20 y el 26 de julio, tuve la alegría y el privilegio de participar en el V Festival «Niñas y Niños Al Teatro»,celebrado en Asunción, Paraguay. Los dos escenarios de la Sala La Correa, en el centro de la capital paraguaya, así como su amplio espacio al aire libre, se convirtieron en un territorio de juego, de intercambio, de encanto, de descubrimientos, de provocaciones y de preguntas. Teatro, música, danza, libros, dibujos y juegos fueron algunas de las actividades que se compartieron con cariño y generosidad entre personas de varias generaciones, procedentes de Argentina, Brasil, Colombia y diversas localidades del propio Paraguay. El Festival también llevó a cabo actividades en el Centro Cultural de España en Asunción.
Escribo este relato como representante de ASSITEJ Brasil y miembro de la Red Iberoamericana de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud de ASSITEJ, y como artista e investigador interesado en los diálogos regionales, quien ha buscado colaborar en la creación de un centro nacional de ASSITEJ en Paraguay. En este sentido, tuve la oportunidad de participar en el primer encuentro del Colectivo de Teatro para las Infancias de Paraguay, que reunió a diversos artistas, docentes y gestores, que trabajan en varias ciudades del país, durante el Festival, donde pude presentar brevemente la propuesta y la misión de ASSITEJ,y compartir nuestra experiencia como centro nacional de ASSITEJ en Brasil desde hace tres décadas. Paralelamente a la programación artística del Festival, esta reunión ofreció a muchos de los participantes un primer contacto presencial y, sobre todo, un espacio para lo que se espera sea el inicio de un movimiento asociativo que involucre a creadores de teatro para las infancias de todas las regiones del país.
No puedo dejar de destacar el compromiso, el espíritu de colaboración y la energía del equipo a cargo de la organización del evento. Estos son, tal vez, el gran diferenciador, el sazón de este encuentro, promovido con inmenso cuidado y profesionalismo, en un contexto de ausencia de políticas públicas para la cultura por parte de los organismos gubernamentales de Paraguay. Con esto, no pretendo idealizar ni ocultar, ni las dificultades ni la escasez. Por el contrario, dar el reconocimiento que merecen a todas y todos quienes se entregan a esta propuesta revela mucho del carácter y la combatividad de un país sometido a siglos de explotación por parte de agentes externos e internos. Este perfil se hace evidente en la fuerza y el espíritu de comunidad de este evento, realizado contra corriente en un país con poca tradición en las artes escénicas para niños y jóvenes, en un momento histórico particularmente desfavorable para la promoción de la ciudadanía de los niños y jóvenes a través de la cultura y las artes.
Vale la pena preguntarnos: ¿a cuántos artistas y grupos paraguayos nos encontramos en los eventos internacionales de nuestras redes? ¿Cuántas propuestas procedentes de Paraguay recibimos en nuestras convocatorias, festivales, congresos, foros, seminarios, coloquios y encuentros? Las respuestas tal vez pongan de manifiesto hasta qué punto hemos normalizado esta ausencia, seguramente no por un deseo de aislamiento por parte de los artistas y grupos paraguayos, sino por la simple escasez de medios y recursos, de alianzas e incentivos, para una mayor apertura al panorama internacional e incluso para una mejor estructura de circulación a nivel nacional. Ante esto, resulta frustrante constatar cuánto perdemos todos. Y pierden, sobre todo, las niñas, los niños y la juventud paraguaya, al tener un acceso restringido a la riqueza y la diversidad de su propia cultura; ¿qué decir entonces del acceso que se les niega a otras culturas, incluso las de sus países vecinos? Al negárseles el acceso a la producción dedicada a ellas, se les niega el derecho a construir su propia identidad, a establecer vínculos con culturas a las que tienen tanto que aportar y de las que tienen tanto que aprender. Escribo este texto muy conmovido por el hecho de que nuestra comunidad internacional ASSITEJ aún no se haya vinculado, de manera significativa, con artistas, grupos y colectivos paraguayos. Seguimos, incluso nosotros en Brasil, ajenos a lo que ocurre en la margen izquierda de los ríos Paraguay y Paraná. Una vez hecho este desahogo, que en realidad es un llamado, voy a hablar un poco de lo que pude presenciar durante el Festival.
Fueron siete días intensos, con once espectáculos procedentes de tres países (Argentina, Colombia y Paraguay), siempre con sala llena; tres talleres; y una reunión de coordinación del sector, además de muchos espacios informales de conversación e intercambio, entre un mate y un tereré. En el ámbito de la producción y la gestión, pude observar la existencia de algunos fondos de financiamiento para el sector cultural, como es el caso de la Fundación Itaú Paraguay y de apoyos a la programación por parte de algunas embajadas, a través de sus centros culturales. Gran parte de las iniciativas en el área, como algunos festivales (el propio Festival Niñas y Niños Al Teatro, con 5 ediciones; el Festival Añandu Unipersonales, también con 5 ediciones; el Festival Internacional de Teatro de Encarnación, con 13 ediciones; y el nuevo Festival Internacional de Teatro de Títeres para la Infancia, en Capiatá) y las producciones teatrales, se articulan a partir de una red de apoyos y alianzas con empresas privadas, pero principalmente gracias a los esfuerzos de artistas, gestores y grupos que administran sus propios espacios y establecen colaboraciones entre sí para sortear la escasez de recursos. En este contexto, el patrocinio del Programa Iberescena ha sido fundamental, al hacer posible diversas acciones de internacionalización de dos ediciones de «Niñas y Niños Al Teatro», en 2025 y 2026.
La programación del Festival reflejó un panorama diverso, muy vinculado a las historias clásicas, la danza y la música. Si bien, por un lado, los espectáculos, sobre todo los nacionales, demuestran una excelente capacidad para comunicarse con el público, por otro lado se percibe cuánto podría beneficiarse el panorama teatral al abordar otros temas y otras historias, al explorar otros lenguajes y, sin duda, al contar con el tiempo y los recursos materiales necesarios para su perfeccionamiento. La reacción entusiasta, vibrante y unánime del público, tanto infantil como adulto —a menudo estimulada en exceso por los propios artistas en escena—, no deja dudas sobre el interés del público por el teatro y las artes escénicas. Se trata de una escena teatral que se beneficiaría mucho de intercambios más consistentes, regulares y sostenibles con otros artistas y grupos, tanto nacionales como internacionales; al fin y al cabo, para hacer teatro hay que ver teatro, discutir sobre teatro, y cuanto más diverso, mejor.
La 5. ª edición del Festival «Niñas y Niños Al Teatro» ha ofrecido, por quinto año consecutivo, un espacio para celebrar la conexión con los niños a través del teatro y las artes escénicas. A pesar de las restricciones presupuestarias, el Festival ofrece una visión, una perspectiva de fortalecimiento de los vínculos, que nos permite —aprovechando el impacto positivo de esta edición (así como de las anteriores)— centrarnos en la colaboración, la escucha, la formación, la investigación y una buena dosis de audacia, depositando aún más confianza en la inteligencia simbólica de los niños.
Les deseo una larga vida y muchas nuevas colaboraciones a nuestros colegas paraguayos. Agradezco inmensamente la acogida fraterna y generosa de mis amigos Martín Pizzichini, Jazmin Mello, Joni Carmona, Ingrid Sotelo, Mike Couto, Cami Lambiase, Meche y a todas y todos los colegas paraguayos, argentinos y colombianos con quienes tuve la alegría de compartir estos días. Un agradecimiento especial a los participantes de mi taller de dramaturgia: Fátima Estigarribia, Andy Colinas, Behil Martínez, Carlos Panta, Luisito Álvarez, Mariel Von Nowak y Séverine Moser. ¡Hasta pronto!



