Imaginar todo esto fue precioso, pero vivirlo en persona fue indescriptible. Los niños, las familias, los artistas, los escenarios, los jardines, nosotros allí en medio: era como si estuviéramos en otro mundo, en otro espacio-tiempo, lejos de tantas cosas difíciles que estamos viviendo ahora en el mundo.
Antes de la reunión del Comité Ejecutivo de ASSITEJ, el lunes 16 de marzo, Louis Valente (secretario general de ASSITEJ ) y yo aprovechamos la ocasión para mantener una fructífera reunión con artistas y miembros del Ministerio de Cultura de Panamá, con vistas a la creación de un nuevo Centro Nacional ASSITEJ. Acciones como esta revelan mucho de lo que pensamos y debatimos en el Comité Ejecutivo: ¿cómo potenciar nuestros viajes, aprovechando los flujos de manera sostenible? ¿Qué iniciativas pueden contribuir a ampliar la capilaridad de la asociación? ¿Cómo estimular la creación de nuevos centros llegando a otras regiones?
Antes de asistir a una reunión abierta del Comité Ejecutivo, me preguntaba: ¿de qué se dedican realmente estas personas? ¿Qué es lo que les motiva? Pero siempre intuí que había algo muy poderoso ahí, más allá del trabajo constante y fundamental de buscar las mejores vías para el funcionamiento de una asociación de alcance mundial. Y la reunión que acabamos de celebrar en México ha servido para confirmar aún más esa intuición…
De martes a viernes tuvimos reuniones diarias en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Allí, mantuvimos reuniones con el equipo del evento, talleres con artistas nacionales y realizamos el trabajo propio de nuestras reuniones: discutimos el rumbo de la asociación, cuestiones relacionadas con nuestros miembros, reflexionamos sobre el fortalecimiento de las políticas y la difusión de nuestras ideas y actividades, planificamos nuestros eventos y las diversas representaciones del EC por todo el mundo, evaluamos las posibilidades de proyectos, entre otras muchas cosas. Poco a poco, especialmente a la hora del almuerzo, cuando nos sentábamos a comer en el césped del Jardín Escénico, fuimos recibiendo información de Anelvi Rivera, subsecretaria del Programa de Teatro para Niños y Jóvenes del INBAL y miembro de ASSITEJ , sobre la 18.ª Gran Maratón Nacional de Teatro para niñas, niños, niñes y adolescentes, y fuimos construyendo el evento en nuestra imaginación:
– Las familias se sientan aquí en el jardín mientras esperan las actuaciones…
– Son 42 funciones aquí en Ciudad de México y 37 en las demás ciudades…
– La asistencia media durante este fin de semana ha sido de unos 18 000 espectadores…
– Hay puestos de comida, libros y artículos de teatro, a cargo de familias de refugiados, artistas, productores locales, editores, personas que trabajan por la inclusión, poetas y jóvenes en centros de detención y en situación de riesgo…
Imaginar todo esto fue precioso, pero vivirlo en persona fue indescriptible. Los niños, las familias, los artistas, los escenarios, los jardines, nosotros allí en medio: era como si estuviéramos en otro mundo, en otro espacio-tiempo, lejos de tantas cosas difíciles que estamos viviendo ahora en el mundo.
Esta experiencia ha reforzado la sensación de que todo nuestro esfuerzo tiene sentido. De que hay algo muy poderoso que une a todas las personas interesadas en el arte dirigido a la infancia y la juventud, y creado en colaboración con ellas. Y que, sin duda, ese algo en común proviene de nuestro reconocimiento de la belleza de ese espacio intermedio, del encuentro, del momento en que un niño establece un vínculo con una obra artística. Una energía que se podía percibir en el aire aquel fin de semana. Se concretó todo un proceso de construcción de una campaña de celebración del 20 de marzo, Día Mundial del Teatro para la Infancia y la Juventud. Queda el deseo de que todos y todas los miembros de nuestra comunidad puedan vivir esta experiencia mexicana e inspirarse en este formato. Y queda, también, el deseo de conocer las más diversas acciones que se llevan a cabo en el mundo, celebrando esta fecha tan importante para nuestra comunidad.




