por Marisa Giménez Cacho (antigua miembro del Comité Ejecutivo y secretaria general de ASSITEJ )
Esta foto es de la primavera de 2011 en Ciudad de México, hace 14 años. Sin duda, éramos felices. Fue un gran logro conseguir que Søren viniera aquí para participar en el Festival A Trote .

Recuerdo las negociaciones previas, la benevolencia hacia México y su público, su agilidad y experiencia.
Søren Valente Ovesen era un artista comprometido, comprometido con los niños, colaborador, generoso, talentoso, alegre, empático, solidario y muy profesional. Sabía cómo transmitir estos valores a la formidable y sui generis compañía que es TeaterGruppen Batida.
Lo conocí en el CongresoASSITEJ en Adelaida en 2008. Allí ambos fuimos elegidos, junto con Yvette Hardie, para formar parte del Comité Ejecutivo. En las reuniones del CE, su participación era activa, a menudo provocadora; le molestaban las hegemonías, discutía mucho y proponía acciones fuera del guion convencional. Como resultado de sus intervenciones, se implementaron varios cambios.
Tengo recuerdos que no se han borrado de mi memoria, como estar de pie en la frontera entre Ruanda y el Congo mirando el gran lago, uno al lado del otro, sin hablar, compartiendo la emoción y el asombro que nos producía reconocer la belleza y la complejidad de ese lugar.
El 8 de julio de 2025 recibimos una noticia inesperada, un jarro de agua fría: Søren Valente había dicho adiós a la vida. Me invadió una profunda tristeza; me hizo darme cuenta de lo mucho que lo quería.
En los días siguientes me di cuenta, a través de diferentes publicaciones en las redes, de que este sentimiento era compartido por muchas personas en todo el mundo.
Hay personas que tienen el don de dejar huella allá donde van y con quienes conviven. Así era Søren, daba mucho de sí mismo, se ganaba el cariño y el respeto con actos de empatía y generosidad, compartiendo con humildad su trabajo y su vida.





